Sueños Rotos
Como los niños que llorando traen sus juguetes rotos para que se los arreglemos, yo le lleve mis sueños rotos a Dios porque El era mi amigo.
Pero en lugar de dejarlo en paz para que trabajara solo, me quede cerca e intente ayudar a mi modo.
Al final se los arrebate y grite: ¿Como puedes ser tan lento?. Hijo mio, dijo el, ¿Que podia hacer? No les distes alas en ningún momento.
ANÓNIMO
Tomado del libro Tus zonas Sagradas de Wayne W. Dyer
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